Lunes 6 de May de 2013

¿Quién es el demente?

Publicación pedida por Tito Oscar Blanco.

Me contaba Kokito, un amigo  que  viajaba en colectivo con su mamá por la zona de Barracas cuando un piedrazo impactó de lleno en el parabrisas y tuvieron que detener la marcha. Cuenta que bajaron en cercanías del neurosiquiátrico y me relata lo siguiente: 

Tenía entendido que a los “pirados” les enloquecía sentirse Napoleón, pero parece que, en estos tiempos, se usa considerarse Videla. Digo esto porque mi primera imagen al aproximarme al lugar fue ver a una treintena de internos disfrazados de milicos. Enseguida mi madre me aclaró que eran militares de verdad. A partir de ese momento, se sucedieron un sinnúmero de acontecimientos desopilantes que, si no hubiesen resultado tan trágicos, serían dignos de una película surrealista. Paso a enumerarlos: 

# Dos sujetos, dialogan: - “El verdadero Videla soy yo...no estos truchos. Así que ahora voy y los echo a patadas en el tuje” Al rato, regresa ensangrentado y hecho pelotas... - ¿Qué te pasó? - le pregunta el amigo -  “Parece que yo me creo Videla... ¡Pero ellos, no!” 

# Al observar el maltrato, otro enfermo se aproxima a las tropas, y les grita: -                  ¡Asesinos, H.D.P. Cobardes!  El jefe del operativo le aconseja a uno de los médicos: - “Mire... si no lo hace callar va a terminar golpeado como el anterior ...” - “Ni ebrio lo voy a hacer callar: en diez años de tratamiento es la primera vez que dice algo coherente” 

# Un paciente, enfervorizado, provoca a la guardia de seguridad y se ofrece como “blanco” para que le tiren con sus armas de fuego. Un psiquiatra intenta calmarlo: - “¿Por qué haces eso? Te van a lastimar” - “Lo hago porque me da placer” - “¿Cuándo te aciertan en el cuerpo?” - “No...¡Cuando le erran!” 

# Otro demente se acerca y, confundiendo el revólver con una pipa, al ver que emana humo, se la quita a un uniformado. Se la pone en la boca, se le escapa un disparo y se vuela la tapa de los sesos. Otro, que observaba la escena, comenta: - “¡Tabaco, fuerte, eh!” 

Después de ser testigo de estos hechos, enseguida mi madre me aclaró que eran militares de verdad los armados; entonces se me ocurrió la siguiente interpretación: Como la justicia interpuso una cautelar para frenar la destrucción del Borda y edificar un centro cívico, ¿Macri no habrá hecho todo este desastre a propósito? Es posible que le haya hecho caso al refrán “ muerto el perro, se acabó la rabia”; en este caso se traduciría como: “muerto el loco, se acabó el manicomio”. ¿En qué me baso para argumentar esto? -  Los pacientes  deseando  que  cesen  los  maltratos...  quedaron    im - pacientes. 

Al ver las corridas se agudizaron los delirios de persecución de los paranoicos.

- Los hipocondríacos que resultaron lesionados, hoy en día son enfermos de verdad. 

- Los depresivos, que hacían tratamiento sicoanalítico, ahora piden que en vez de sobre un diván... los recuesten sobre un ataúd. 

Y hablando de terapias sicológicas, el ministro de seguridad, Dr. Montenegro, justificó la represión sosteniendo que, no hubo maltratos, por el contrario, solo se trató de la aplicación de un nuevo método curativo basado en una teoría “lacaniana”.... meta cana, cana y cana. Esto me recordó lo que el comisario Martínez,  dijo en conferencia de prensa: “EL MALTRATO NO ES DELITO”, ¿hay semejanza con el pensamiento de la metropolitana?

Al respecto, ¿leyó la tesis del científico francés contradiciendo a Freud? Le cuento un poquito “Cuando el ELLO se porta mal, el SUPERYO lo tiene que cagar a palos...para que el YO aprenda a comportarse bien”. 

Y así termina mi amigo su vivencia esa mañana en el Borda, quizás un poco confundido por su corta edad, recordando lo alguna vez leído sobre cuando Lacan se refiere al mito como “padre de la horda primitiva”  o tal vez a Freud hablando de lo simbólico que a través de la cultura se trasmite al niño acerca de lo que lo real resta siempre inexplicable.

Y me quedo con esto último; resulta inexplicable una vez más que es el estado el que aplica su fuerza bruta, en este caso en particular en un hospital, en contra de personas, quizás equivocadas o no, eso no importa mucho, porque es el estado el que debe ser profesional y moderado.

Parece  que no aprendemos de los errores y menos de estos tipos de orrores ya vividos.

 

Tito Oscar Blanco.


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